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Historia

El día que Ford empezó a fabricar autos en México

En 1925, en una bodega junto a la estación de San Lázaro, 260 trabajadores armaron los primeros Ford Modelo T mexicanos: cinco al día. Así empezó la industria automotriz del país.

N.º 1 · Octubre de 2026 · 5 min de lectura

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Ford Modelo T Touring de 1925, negro, con capota de lona.

En la esquina de la calzada de Balbuena y Candelaria, junto a la estación del ferrocarril de San Lázaro, una antigua bodega de semillas se convirtió en 1925 en la primera planta de ensamble de automóviles del país. El 23 de junio de ese año se constituyó Ford Motor Company, S.A., y en aquella nave 260 trabajadores armaron sus primeros Ford Modelo T: cinco unidades el primer día. Ford señala que ahí comenzó la industria automotriz mexicana.

Ford Modelo T Touring de 1925, negro, con capota de lona.
Un Modelo T Touring de 1925, como los que salieron de San Lázaro. Foto: ModelTMitch · Wikimedia Commons (dominio público).
Vista aérea del Zócalo y el centro de la Ciudad de México hacia 1918.
La Ciudad de México que recibió a Ford: el Zócalo visto desde el aire, hacia 1918. Foto: Foto Lecòn · Wikimedia Commons (uso libre).
Ford Modelo T Tudor sedán de 1924, negro, de dos puertas.
El Tudor, la versión sedán de dos puertas del Modelo T. Foto: Lars-Göran Lindgren · Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0).

Una idea que tardó ocho años

El interés venía de lejos. En 1917, por invitación de Venustiano Carranza, Henry Ford envió investigadores a México. La inestabilidad de la posrevolución y la rebelión delahuertista retrasaron los planes: la decisión de instalar una planta se tomó en octubre de 1922 y la autorización llegó a fines de 1924. El 22 de mayo de 1925, EL UNIVERSAL dio la noticia de que Ford se establecía en el país.

La bodega, propiedad de don Ricardo Céspedes, se acondicionó con una inversión de 94 250 pesos oro. Su ubicación no era casual: la estación de San Lázaro, a unos pasos, permitía recibir las piezas por tren.

Obreros que volvieron de Detroit

Para armar automóviles hacía falta gente que supiera hacerlo. Ford resolvió ese reto de una manera que hoy parece adelantada a su tiempo: repatrió a obreros y técnicos mexicanos que trabajaban como inmigrantes en sus plantas de Detroit. Entre ellos llegaron Enrique Rangel Méndez, como gerente de producción; Julio M. Brunet, como superintendente de servicios de fábrica, y Manuel Treviño, Antonio Perea y Guillermo Buenrostro. Al frente de la empresa, como director gerente, quedó el ingeniero Adrián R. Lajous, originario de Parras, Coahuila, y egresado de la Universidad de Cornell. La presidencia la ocupaba Edsel B. Ford.

Obreros ensamblando piezas en una línea de producción de Ford en 1913.
La línea de ensamble de Ford en 1913: el método que llegó a San Lázaro doce años después. Foto: autor desconocido · Wikimedia Commons (dominio público).
Chasis de Modelo T avanzando por la línea de ensamble de la planta de Highland Park.
Chasis de Modelo T en la planta de Highland Park, Michigan, donde se formaron muchos obreros mexicanos. Foto: Biblioteca del Congreso de EE. UU. · Wikimedia Commons (dominio público).
Fachada de la planta de Ford en Highland Park hacia 1922.
La planta de Highland Park hacia 1922. Foto: C. M. Burton y otros, 1922 · Wikimedia Commons (dominio público).

Cinco al día, luego veinticinco

La planta de San Lázaro tenía capacidad para 25 unidades diarias entre automóviles, camiones y tractores. El 20 de julio de 1925 se emitió la primera factura: Alejandro Mendoza compró cinco automóviles y tres camiones. Pronto se sumaron proveedores mexicanos, como La Consolidada, que surtía muelles y tornillería, y Frisco, que fabricaba acumuladores.

Los camiones Modelo TT se volvieron parte del paisaje: en los años veinte llevaban pasajeros por avenidas como Mérida, en la colonia Roma, y se disputaban la calle con tranvías, carretas y mulas.

Las llantas se inflaban con una bomba de bicicleta, la gasolina llegaba al carburador por gravedad y la reversa era más potente que las velocidades de avance.

Manejar un Modelo T

Quien se subía a un Modelo T tenía que aprender de nuevo. Tenía tres pedales: embrague, freno y reversa; el acelerador era una palanca bajo el volante. Como la gasolina bajaba por gravedad y la reversa tenía más fuerza, en las cuestas más empinadas convenía subir en reversa. Y el arranque era con manivela: si el motor «pateaba», podía lastimar el brazo de quien lo encendía.

Camión Ford de 1923 con caja de lona, exhibido en un patio del Museo de la Ciudad de México.
Un camión Ford de 1923, hoy en el Museo de la Ciudad de México. Foto: José Luiz · Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).
Camión Ford Modelo TT de 1926 con caja de madera.
El Modelo TT, el camión que transportó pasajeros y mercancía en los años veinte. Foto: Mr. Satterly · Wikimedia Commons (CC0).
Ilustración de catálogo de un Ford Modelo T Town Car de 1911.
El Modelo T en el catálogo de Ford de 1911. Foto: Ford Motor Company · Wikimedia Commons (dominio público).

De San Lázaro a La Villa, y de ahí al país

En 1932 la operación se mudó a una planta nueva en la calzada de Guadalupe y la avenida Henry Ford, en La Villa. Con los años llegaron las plantas de Cuautitlán, Hermosillo y Chihuahua, y la industria que empezó con cinco autos al día se convirtió en una de las más importantes de México.

Cien años después

Los Modelo T que salieron de San Lázaro hoy son piezas de colección, y muchos siguen rodando gracias a nietos y bisnietos de sus primeros dueños. Esa es, en el fondo, la historia de la FEMAAC: la de quienes reciben un auto y deciden cuidarlo. Si en su familia hay un Ford de aquellos años, cuéntenos su historia.

Fuentes: «Cien años de la llegada de Ford a México», EL UNIVERSAL; «Ford celebra sus 95 años produciendo autos en México», México Industry; Ford de México.

Por la redacción

Esto es parte de la edición N.º 1 · Octubre de 2026.

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